Cristian Silva Potellá: Antes y después del socialismo

 

En los últimos 100 años, antes de la llegada de la mal llamada revolución, Venezuela experimentó un crecimiento económico sostenido y además una progresiva incorporación a diferentes servicios indicadores de desarrollo y bienestar.

Hace más de un siglo, nuestro país era un territorio pobre, rural, polvoriento, diezmado por enfermedades endémicas como sarampión, viruela, tuberculosis, fiebre amarilla, tifus, paludismo, entre otras. En noventa y ocho años se invirtió para construir una red de hospitales centrales y de referencia mundial como el José María Vargas, los Universitarios de Caracas, Mérida, Maracaibo y Barcelona, los del Seguro Social y toda infraestructura sanitaria importante que usted conozca en toda la geografía nacional.

En el área de vialidad y comunicaciones radioeléctricas, Juan Vicente Gómez utilizó a las personas privadas de libertad y construyó un sistema de carreteras y caminos transitables que interconectaban la ciudad de Maracay con el resto del país. Creó la aviación militar, civil, las primeras estaciones de radio, aparte de conectar telegráficamente los pueblos venezolanos de entonces. El internet estaba bien lejos.

Y así sucesivamente, en los diferentes gobiernos militares y civiles aparecían obras de progreso, civilidad y altura como el Hipódromo la Rinconada, la Ciudad Universitaria de Caracas, el sistema de autopistas, las Torres del Silencio, el Centro Simón Bolívar, la Avenida Bolívar, Parque Central y cualquier otra manifestación de adelanto tecnológico, social y humano que presenta la capital venezolana.

Se crearon universidades autónomas formadores de auténticos profesionales como la UCV, UDO, ULA; la Universidad de Carabobo, del Zulia, del Llano, de Barquisimeto. La semi presencial como la Nacional Abierta, aparte de muchas privadas. Escuelas Técnicas Industriales, grupos escolares de primaria y liceos en toda la República con infraestructura física y edificios de calidad.

En el sector industrial apareció la Siderúrgica del Orinoco (Sidor), la industria del aluminio (Venealum), bauxita. El estado Bolívar se convirtió en el mayor productor de hidroelectricidad del continente con la represa de Guri y otras de menor capacidad que catapultaron a Venezuela como un emporio minero, industrial y eléctrico ¡Prosperidad total!

Se construyeron los teleféricos de Caracas y Mérida, el puente sobre el lago de Maracaibo, el puente de Angostura en Ciudad Bolívar sobre el Orinoco. No hubo un río ni una quebrada en todo el país que no se le construyera su puente bien hechos; la mejor prueba es que todavía se mantienen.

La autopista Caracas-La Guaira, la regional del Centro. La Compañía Nacional de Navegación con buques propios que transportaban desde y hacia Venezuela mercancías para su desarrollo.

El campo Venezolano. Guárico, Cojedes, Portuguesa, Barinas, eran nombres de estados sinónimos de producción de ganado, maíz, arroz, soya, granos. Sucre, Nueva Esparta, Anzoátegui, Falcón, zonas pesqueras por excelencia con los puertos internacionales de Cumaná y Güiria, receptores de las mayores capturas que nos alimentaban.

Venezuela se convirtió en el primer país productor de reinas de belleza. La primera nación receptora de emigrantes después de la segunda guerra mundial: judíos, portugueses, españoles, italianos, entre otros. ¡Y todos progresaron! ¿Y ahora? Después de 20 años de “revolución” de la llegada del ex presidente Hugo Chávez, y de la implantación del Socialismo del siglo XXI, de esa “Patria” de la que tanto pregonan Nicolás Maduro y su entorno, todo es desolación, hambre, miseria, tristeza y desesperanza.

 

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