Gastó millones de dólares en una obra ridícula, no la terminó, se divorció y perdió a su familia

Edward Short muestra su “invención” inconclusa: una mansión inspirada en un faro que le costó (le cuesta) millones de dólares

 

Edward Short tiene 50 años, es productor musical y vive en Devon, Inglaterra. Inició una obra que -soñó- cambiaría su vida. No se equivocó. Desde hace 10 años, todo es un desastre. Las deudas son inabordables, su familia se disolvió… y todavía no concluyó el rediseño de su vivienda que imaginó una década atrás.

Por: Infobae

Short y su esposa Hazel proyectaron un cambio radical en la propiedad en la que vivían. Tanto entusiasmo y originalidad imprimieron en el asunto que en 2010 aparecieron en Grand Designs, un exitoso y conocido programa televisivo del Reino Unido dedicado al diseño y la arquitectura. En aquella emisión indicaron que su nuevo hogar replicaría un faro, pero con reminiscencias de art-decó. Todo un desafío. Lo bautizaron The Eye. Ambicioso.

Pero luego de casi una década, la construcción todavía no se terminó. Falta mucho. Demasiado. Las deudas ascienden a casi 5 millones de dólares y todavía tiene 2 millones más para invertir en la costosa casa. A todo eso, Short debe sumarle un trastorno más: se divorció y su vida dio un vuelco absoluto al extremo que su “familia quedó destruida”.

Diez años después, su plan familiar se desvaneció. Volvió a narrar la traumática experiencia en el mismo programa que lo erigía hace una década como un innovador. “Si hay una gran culpa que tengo por todo esto, es por el impacto que tuvo sobre mi familia”, relató. “Una vez que se instala un sueño como ese en tu cabeza, simplemente no se mueve”, reconoció su obsesión.

 

El proyecto de la mansión de Edward Short comenzó hace diez años. Sus deudas pesaron demasiado y finalmente perdió a su matrimonio

 

La propiedad queda en Devon, Inglaterra, sobre unos acantilados. La vistas es deslumbrante y la familia Short quiso hacerle honor

 

The Eye, el proyecto de rediseño arquitectónico de Edward y Hazel Short

 

Su ex esposa -de quien se divorció en 2018- habló sobre la frustración por no conseguir empatar su sueño con lo que finalmente ven sus ojos: “Esta casa no hace justicia (al sueño). Queremos un blanco brillante, con mucho vidrio. Debería verse llamativo. Debería verse fantástico”, dijo Hazel al reconocer que no es lo que pensaron junto a Edward 10 años atrás.

La reforma de su vivienda original debería contar con todos los lujos: una torre circular como si fuera el faro de la ciudad, seis habitaciones, una piscina con proyección de infinitud, un cine propio, sauna, ventanales que permitieran ver una vista única de la Bahía Croyde hacia el norte, la playa Sauton al sur… y todo en apenas ¡18 meses!

Para peor: el presupuesto proyectado por el matrimonio en un principio había sido de unos 2.700.000 dólares. Pero la complejidad del plan familiar era tal que los costos que había pensado Short pronto se desbarrancaron. En 2012 colapsaron financieramente y debieron poner un freno a la obra. Continuaron, pero a otro ritmo. Sin embargo, en 2016 debió recurrir a prestamistas por 3 millones de dólares. Los números ya se habían disparado. Demasiado.

El sueño se había convertido en una pesadilla. A medida que los problemas económicos perseguían a la familia, Hazel se preocupaba más y más. Aún hoy: “En el peor de los casos, tendremos que vender todo. Sí, eso da miedo y sí, eso me mantiene despierta por la noche”. Quizás, pensaban, el valor de la propiedad terminada podría alcanzar los 8.600.000 dólares. Con eso cubrirían sus deudas y hasta podrían recuperar algo para ellos.

Pero las cuentas fueron nuevamente mal hechas. Y todo volvió a desmoronarse. En junio de 2017 se dieron cuenta que ya no tenían dinero y que una vez más deberían conseguir financiación. “No tengo la opción de no terminar. Para terminar, puede tomar más de 2.5 millones”, reconoció Short.

Sobre el fin de su matrimonio, comentó: “Nos separamos correctamente el año pasado. La puse en un momento horrible con todo esto, derribando la casa de la familia, poniendo todo nuestro dinero en ella. No hay nada peor que eso. Mi vanidad y ambición probablemente ha derrumbado el matrimonio. Esa es la verdad”, admite Edward.

 

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