Hermana de Requesens: “No es fácil ser oposición con un régimen como el de Maduro”

on la cara ensangrentada, con una brecha en la cabeza hablando desde la Asamblea Nacional, en un vídeoconfesando su complicidad con el supuesto atentado contra el presidente venezolano Nicolás Maduro o vestido sólo con unos calzoncillos con manchas de excremento. Las imágenes que llegan de Juan Requesens (29 años), diputado del partido opositor venezolano Primero Justicia y preso político en la cárcel del Helicoide, siempre son impactantes. Así publica EL MUNDO.

Requesens, con sangre española, cumple mañana 100 días encarcelado tras serle imputados de manera oficial siete delitos por su presunto nexo con los hechos ocurridos el pasado 4 de agosto, que fueron calificados por Maduro como “un intento de asesinato”. Desde que fue detenido por funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) no se ha celebrado juicio, sus abogados sólo le han visto dos veces y su familia teme por su salud, como denuncia en una entrevista su hermana Rafaela Requesens (26 años).

Usted fue detenida junto a Juan Requesens. ¿Cómo vivió aquellas horas?

Eso fue el 7 de agosto, a las ocho de la noche [en la casa de sus padres]. Había más de 10 funcionarios del Sebin encapuchados, con armas largas, sin ninguna identificación. Nos montaron en camionetas distintas y de ahí nos trasladaron al Helicoide, que es una de las sedes del Sebin en Caracas. Ahí nos tomaron fotos, las huellas, los datos… A mí me hicieron ponerme una camisa rosada y con eso me tomaron las fotos. A Juan le amarraron las manos hacia atrás. No nos dejaban hablar, sólo intercambiábamos miradas. A las horas me informan de que salga a buscar mis cosas porque yo me voy pero Juan se queda y ahí fue cuando pude despedirme de él. Fue la última vez que yo le vi.

¿En qué punto se encuentra el caso de su hermano?

Los abogados pudieron verle hace cuatro días. La conversación fue grabada. Se le está violando el derecho a la defensa, a la dignidad, a la libertad. Fue una detención arbitraria, es diputado y tiene inmunidad parlamentaria.

¿Ha habido irregularidades?

Desde el comienzo, desde que se lo llevaron. El régimen le culpa porque tiene la confesión. El abogado no tiene acceso al expediente. El Tribunal que lleva el caso de Juan no está trabajando.

¿Qué cree que puede pasar en el futuro inmediato con Requesens?

Lo que sucedió con el concejal Fernando Albán, que le torturaron y mataron y ellos dicen que se suicidó, lo mismo puede pasar con Juan y con todos los presos políticos.

¿Por qué la continua persecución a Requesens?

Encabezó el movimiento estudiantil. Es el diputado de los jóvenes. Ha sido una piedra en el zapato para el régimen, porque a pesar de que lo han perseguido y amenazado, nunca se calló y siempre fue de frente defendiendo los derechos de todos los venezolanos y buscando el cambio en Venezuela. Nunca tuvo miedo de decir las cosas y eso es algo que el régimen no tolera.

¿Qué opina del diálogo y de la mediación que hizo José Luis Rodríguez Zapatero?

No ha funcionado. Entonces, hay que ver qué otras cosas puede implementar la comunidad internacional o qué otras presiones puede hacer para sacar a Maduro.

¿Y el cambio de rumbo del actual Gobierno español, que pide más negociación?

Si la comunidad internacional ve como opción la negociación está bien, pero tiene que presionar al régimen de alguna manera.

¿Hay división en la oposición?

Sí. No es fácil ser oposición con un régimen como el de Maduro.

¿Esa división de la oposición le da más fuerza al régimen?

Sí. Totalmente. Mientras no entiendan que todos son necesarios no se va a avanzar en nada. El problema que tiene la oposición es que muchos siguen con su afán de ser presidente y no ven que primero hay que enfrentar al monstruo antes de pensar en ti mismo. Tienes que pensar primero en el colectivo y después los partidos discutirán cómo se organizará Venezuela.

¿Qué le parecieron las palabras de Iñigo Errejón sobre la mejora de la situación en Venezuela?

Le invito a que vaya a Venezuela, pero no como un invitado extranjero, que vaya como un venezolano, que sobreviva con un sueldo mensual de siete dólares, que haga colas e intente buscar comida y que vaya a un hospital por si llega a enfermar para ver qué le van a responder porque no hay insumos.

Lea la entrevista completa en EL MUNDO.

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