Papúa, de la pobreza y la violencia a país anfitrión de líderes mundiales

Bailarines tradicionales reaccionan frente al Centro Internacional de Convenciones mientras el personal de seguridad pasa por delante de ellos previo a la cumbre de la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en Puerto Moresby, Papua Nueva Guinea, el 14 de noviembre de 2018. La 30ª cumbre de APEC reúne a líderes mundiales de sus 21 miembros de la Cuenca del Pacífico Naciones Unidas y Papua Nueva Guinea será la anfitriona por primera vez los días 17 y 18 de noviembre de 2018. EFE/ Fazry Ismail

 

Papúa Nueva Guinea, el país más pobre del Pacífico y uno de los más violentos del mundo, acoge esta semana a líderes y presidentes que participan en la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC) con esfuerzos para cambiar su imagen y seducir a inversores y turistas.

Difícil de ubicar en el mapa para muchos, Papúa Nueva Guinea alberga entre volcanes, montes tapizados de selva tropical y playas flanqueadas de barreras de coral, más de 300 tribus que hablan hasta 800 lenguas, una riqueza cultural que quieren promocionar.

“Esta es una oportunidad para que los empresarios que vengan vean las oportunidades que brinda Papua Nueva Guinea. Somos un país rico en recursos naturales y también queremos captar inversión en agricultura y turismo”, señaló hoy a los medios el primer ministro, Peter O’Neil, en una visita al centro de prensa de la cumbre.

Pero el país también ostenta otras cualidades de las que no quiere presumir: cuenta con las infraestructuras más precarias de la región, un frágil sistema de salud que debe lidiar con una alta incidencia de polio, malaria y tuberculosis, y está entre los países más violentos con las mujeres, donde la mitad han sufrido abusos.

Port Moresby, la capital y sede de la cumbre APEC, se ubica entre las diez ciudades más peligrosas del mundo, donde el desempleo supera el 60 % en los suburbios dominados por bandas conocidas como “raskols” que roban, secuestran y asesinan.

Por ello, ante la cumbre APEC -que congregará esta semana a unos 12.000 visitantes, entre ellos los líderes mundiales como el chino Xi Jinping o el primer ministro ruso Dimitri Medvedev- se han extremado las medidas de seguridad.

Australia ha gastado más de 100 millones de dólares en reforzar la seguridad en su antigua colonia y ha enviado 1.500 soldados de refuerzo y su buque de guerra HMAS Adelaida, según la prensa australiana.

El primer ministro papú aseveró que “la seguridad durante la cumbre está cien por cien garantizada” y que todo está listo para que la cumbre “sea un éxito”.

A pesar de las estrictas medidas de seguridad, el vicepresidente de los EEUU, Mike Pence, y su séquito, se alojarán en Queensland, al norte de Australia, desde donde viajarán a Port Moresby cada día.

El resto de dignatarios se aloja en los escasos hoteles de alta gama que alberga la ciudad, de hecho el primer hotel Hilton del país se terminó hace un mes y empezará a recibir sus primeros huéspedes mañana, con la llegada de los ministros.

Si fuera de Papúa muchos socios de APEC cuestionaban si el país sería capaz de albergar la cumbre, de puertas adentro los excesivos gastos para el evento han exacerbado la indignación de gran parte de la población, a pesar de que China y Australia han asumido casi todo el coste, estimado en 1.000 millones de dólares.

Fue muy polémica la decisión del gobierno de adquirir 40 lujosos Maserati para trasladar a los dignatarios durante la cumbre, un gasto que no han revelado aunque cada auto de alta gama cuesta al menos 150.000 dólares.

“Por qué nadie se preguntó de dónde salieron los 400 audis que se usaron en Vietnam (sede de la cumbre APEC 2017). Seamos más justos con Papúa Nueva Guinea”, se quejó O’Neil, quien defendió que el país está obligado “por protocolo” a ofrecer “un medio de transporte digno a los distinguidos invitados”.

También se ha construido una terminal VIP del aeropuerto de Port Moresby -por unos 19 millones de dólares-; se han arreglado y ensanchado las principales avenidas de la ciudad, y se ha construido la “APEC Haus”, un elegante edificio acristalado en la bahía que será la sede de las reuniones de alto nivel de la cumbre, a cargo de la petrolera Oil Serch a cambio de créditos fiscales.

Debido a la escasez de hoteles, muchos de los invitados a la cumbre, como los empresarios y la prensa, se hospedan en alguno de los tres cruceros de la australiana Carnival atracados en el puerto de la capital, que es también su corazón financiero.

La Conferencia de Obispos Católicos del país ha criticado los excesivos gastos en un país de recursos limitados, con sangrantes necesidades en servicios básicos como salud y educación.

“Este evento que parece diseñado para entretener e impresionar a los ricos y poderosos. El país está sufriendo y muriendo para que APEC sea un éxito”, señaló recientemente su presidente Rochus Tatamai. EFE

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