‘The New Yorker’: Raúl Castro habría sugerido que China está tras los ataques acústicos

Raúl Castro habría sugerido que un tercer país estaba detrás de los presuntos ataques sónicos que afectaron al personal diplomático estadounidense y canadiense en La Habana, indica un artículo publicado por la revista The New Yorker. Así publica Diario de Cuba.

Según el texto, las negociaciones entre los gobiernos de Cuba y los Estados Unidos con vistas al restablecimiento de los vínculos diplomáticos se aceleraron a raiz de la enfermedad de Hugo Chávez. La inminencia de la desaparición del suministro de petróleo subsidiado procedente de su aliado venezolano hizo que Castro buscara nuevas fuentes de financiamiento. La designación de su hijo, Alejandro Castro Espín, como su intermediario con la administración Obama hizo a Washington creer en la seriedad de sus intenciones.

Las negociaciones fluyeron rápidamente, con una serie de encuentros en Ottawa, Canadá. No obstante, desde entonces los servicios de inteligencia de EEUU sospecharon de que Rusia trataría de interferir en ellas.

Después que Obama y Castro tenían un acuerdo pactado, Washington pidió aumentar el personal de su Oficina de Intereses en La Habana, a lo que La Habana accedió: de 51 a más de 70 diplomáticos. Sin embargo, los republicanos en el Congreso, opuestos a la normalización, bloquearon el financiamiento para ello y dejaron el aumento de personal en 54.

Semanas después del restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la reapertura de embajadas, nada menos que John Brennan, director de la CIA, estuvo en La Habana extraoficialmente para reunirse con Alejandro Castro. Brennan discutió con él el incremento de la colaboración en materia de inteligencia para combatir los carteles de la droga y las redes terroristas.

Brennan, sigue el New Yorker, consideraba a la cubana como una de las agencias de espionaje más capaces de América Latina, mientras que el liderazgo cubano reconoció su respeto por la CIA, a la que consideraban más creíble que el propio Departamento de Estado, encargado durante la administración de George W. Bush de implementar programas de desestabilización contra el Gobierno de la Isla.

Pero todo comienza a cambiar tras la elección de Donald Trump. Si bien Alejandro Castro siguió con sus contactos regulares con la CIA, Craig Deare, director del Consejo para Asuntos del Hemisferio Occidental de la Agencia de Seguridad Nacional y uno de sus interlocutores esenciales, fue despedido.

Lee el reportaje en Diario de Cuba.

 

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